15. "De Ushuaia a La Quiaca". LEÓN GIÉCO (1985)


El artista profuso, símbolo de la humildad y la dadiva. Aquél, que anda con la guitarra al hombro, recorriendo camino de piedra, entre escarchas y maleza. En su puño, unas letras apretadas de Bob Dylan, y en su andar, la cadencia precisa del violín de Sixto Palavecino. León Giéco es el artista. Ese de pies de barro. El que se sumerge en las profundidades de un río inhabitable para conjugar su apego, su sentencia, su prodigiosa sapiencia a favor de nuestra música. Símbolo.
Luego de años de búsqueda inmediata, el trovador, se halla en la encrucijada. Puntapié inicial para acelerar su marcha entre los caminos bifurcados. Separación de géneros: rock y folclore. Dos amores, la misma tribu. Bastó andar ese camino, desde una punta a la otra, para unirlos con total delicadeza, con ese amor inconfundible por las cosas que nacen desde la urgencia, pero también, la pasión.
Urgencia necesaria que marca el destino ineludible por reencontrarse con sus raíces, con sus primeros acordes de guitarra. Allí nace su incansable coherencia por unificar los géneros, por trazar un paralelo (algo que supo ofrecer como nadie) entre el rock y el folclore. Pasión, por la delicadeza que ofrece al narrar las historias: desde su humilde prócer: “Cachito, campeón de Corrientes”, hasta la historia de encrucijadas amorosas, dolientes y repentinas: “Cola de amor”.
Tres discos son el documento de una historia que tardó tres años en forjarse. Dos millones setecientos ochenta mil cuatrocientos metros cuadrados de música que nos reencuentra con nuestras propias raíces, con el grito sagrado de nuestra tierra que, en mezcla rara de guitarras acompasadas y empanadas con vino tinto, León oficia de maestro de ceremonias ante el ritual pagano de chacareras, malambos, zambas y chamamé. “De Ushuaia a La Quiaca” es el disco para no olvidar lo que somos, pero, sobretodo, para saber que todo tiene una razón de ser, un sentido demográfico y sociológico de porqué hacemos este rock, porqué somos rock argentino.

LEON GIECO, "CARITO"

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