OBJECT OF BLIND ADORATION: BILL MURRAY



VIDA ACUÁTICA CON BILL MURRAY
Se dice - frase repetitiva e insoportable - que muchas veces para lograr trascendencia o, por lo menos, una suerte de mejor pasar, lugar de privilegios, reconocimientos y gloria, primero se debe luchar desde las profundidades. Sumergirse en un lodo espeso y barrenar, sin mucho más para dar que la propia gota de sudor espesa que motiva a la rendición. Se dice, también, que por más que se luche desde el abismo, tratando de sacar la cabeza a la superficie para llenar los pulmones de oxígeno y, ¿por qué no?, quedarse allí perenne, es cosa de algunos privilegiados: don, atletismo, amiguismo, autocontrol, conducta. Sin embargo, cuando uno es consciente de lo que tiene para dar, claro, me dirán: todos pensamos que lo que tenemos para dar es la revolución de ideas. No, claro que no. Simplemente, cuando ese bien preciado que guardamos en el intelecto, en la actitud, en la capacidad de resolución, en la sociabilidad, etc. se vuelve un arma para contrarrestar la opacidad ajena.
Allí estaba Bill Murray: echado de la escuela de teatro por marihuanero, esperando cualquier milagro que se produjera en los más insospechados lugares para presentarse. Y sin darse cuenta, sin nada que ofrecer al mundo, estaba de cara a la gran multitud que lo recibía con elogios, aplausos y carcajadas. Algunos pormenores actorales en obritas de poca monta, y la suerte de estar en el lugar perfecto, a la hora señalada, para conocer a Ivan Reitman, un hacedor de películas cómicas de tinte medio. “Meatball” (Si, bola de carne) fue su debut inesperado: algunos gags, su cara impertérrita y la agudeza inconsciente de su humor, le dieron una credencial directa para protagonizar “Ghostbusters”, uno de los éxitos ochentosos de la comedia hollywoodense. A partir de ese momento, su carrera se vio envuelta en la tortuosa y nebulosa movida de las comedias de bajo vuelo y escasez argumental.

"EL DIA DE LA MARMOTA". Un tipo se despierta viviendo siempre el mismo día, argumento perfecto para desatar la hilaridad de Bill.
Rita, soy un dios. No EL dios.


Un tanto cansado, angustiado tal vez, Bill decidió retirarse de las marquesinas comerciales por un tiempo: reflexión, vuelta de página y a cero. Ese receso, por algún motivo, lo vio obligado a aceptar una película que, si bien, no tuvo el éxito taquillero que todo productor espera, es uno de los estandartes de la comedia yanqui de los noventa. “Groundhog Day” (“Atrapado en el tiempo” o “El día de la marmota”) es la película que dio el vuelco necesario a su carrera por dos motivos: primero, ya no más producciones de bajo calibre. Segundo, ahora si los directores independientes se fijarían en él como la persona para pilotear la nave humorística de sus próximos proyectos.
Entonces, más allá de alguna que otra producción berreta: “Space Jam”, “Charlie´s Angels” o “Osmosis Jones”. Bill actuó para Tim Burton en “Ed Wood”, y dio un paso de prestigio al conocer al rimbombante cineasta Wes Anderson, que, sin dudas, logró sacar lo mejor del actor en “Rushmore”, “The Royal Tenenbaums” (“Los excéntricos Tenenbaum”), “Life Aquatic with Steve Zissou” (“Vida acuática”) y “The Darjeeling Limited” (“Viaje a Darjeeling”). También actuando como estandarte del mítico cineasta indie Jim Jarmusch en “Coffee and Cigarrettes” y “Broken Flowers” (“Flores Rotas”).
El reconocimiento, las loas y premios llegaron con “Lost in Translation” (mal doblada a “Perdidos en Japón”), la segunda película de Sofía Coppola, hija del gran Francis Ford, donde le valió un Globo de Oro a mejor actuación y la nominación a un Oscar.
Con el tiempo, aunque se luche contra la corriente, el talento natural – llamémosle don – de ciertos actores logran mantenerlos a flote, aunque no se haga mucho esfuerzo, porque finalmente la sentencia la dan los que saben. Bill Murray es uno de los actores de comedia más importantes de la industria cinematográfica: por mérito propio y porque los directores que pusieron un ojo en él lograron sacarle el brillo necesario, acentuando su costado ácido, su mirada perdida, su humor extravagante y su lengua mordaz.

Levantándose minas en "BROKEN FLOWERS"


Subtitulada. TRAILER DE "Life Aquatic with Steve Zissou"

2 crónicas póstumas:

Nitsuga dijo...

Una Genialidad.
Si hay un actor que siempre me gusto, Pero MUUUCHO fue Bill, Siempre, desde que lo conoci, Y si, dejame decirte solo una cosa Que es algo personal; Lo que menos me gsuto de el Fue "los cazafantasmas", pero no por el, por la pelicula, SI, no me gusto, no se porque, y Bue... como no me convencio la peli no pude apreciar lo que el hizo, Pero asi y mas lo segui... y viendo muchas otras cosas de el pude aprender todo lo que este "MARIHUANERO" tenia para darme, una sonrisa en cada comentario Ironico o de mal Gusto BILL siempre supo como hacerlo.
UN GENIO! la verdad que un GENIO!
Gracias por hablar de el Señor!
BILL x Siempre BILL!
Abrazo.
Nit.

Imfreakalot dijo...

Está claro, igualmente, que sin "Cazafantasmas" el resto de los papeles no le llegarían, y por ende, no hubiera hecho el magnífico Steve Zissou o "Broken Flowers".
Realmente un genio.

Como siempre, Nitsuga, ácido un gusto.