29. "Spinetta y Los Socios del Desierto". LUIS ALBERTO SPINETTA (1997)


Incansable por los laberintos musicales, sediento de todo, cansado de banalizar sus recurrencias. El héroe se muestra nuevamente pacífico y renovado, restaurador de su propio sonido: enclava su poder sobre sus propias obras, arrastrándolas a través de nuevos horizontes. Espinas, serpientes, cuentos degollados, Artaud en pañales, cambio de página y timón. El pelo batido, la aceleración de su respiración transmitida al diapasón y el retozo de rimas, de pausas, de nomenclaturas metafóricas.
Luis Alberto Spinetta vuelve con lo mejor que sabe hacer. La convergencia de un power trío, Torres y Wirzt, en una simetría perfecta, los tres marcan el rumbo.
Luis Alberto Spinetta y Los Socios del Desierto es el decorado para que el gran flaco argentino desarrolle su potencial y exonere al resto por tantas lágrimas perdidas en el camino.
Disco doble, guitarras al palo, bajo y batería en consonancia directa. La lírica siempre bella y onírica de Spinetta, y la nostalgia, el devenir completo sobre el lienzo musical: colores, armonías, fugas y extravíos, conducidos con total audacia, con rudeza musical, con extraordinario empuje. Se trata, quizás, del último gran disco de Spinetta, y a su vez, el reencuentro con el fuego sagrado, con la nostálgica versión de su propio talento, con el arrebatador e incierto destino musical.

LAS OLAS. SPINETTA Y LOS SOCIOS DEL DESIERTO

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