27. "Sueño Stereo". SODA STEREO (1995)


El último disco de Soda Stereo, el último grito primal:
Ya no hay fábulas, sus narcóticos sueños se abren paso como un hueco en la habitación. Después de un baño cerebral, tres almas se incrustan en un modelo para armar.
Comprendiendo entre si que en una cuestión de voltaje, en un golpe preciso, nuevas formas crecen y son tan atractivas. Sus partes inseguras se desvanecen al ver acertijos bajo el agua y en un sorbo de distracción, toman las riendas hacia la locura.
Cuando el mundo enmudece y las promesas engañan, entre el alud podrán asomar su nariz. Encaminándose hacia un retorno de fuegos de artificio, magia y éxtasis. Un conjunto dietético, girando una onda dietética, con canciones de amor con sacarina y con menos de una caloría, nacen sobre cenizas de rosas. Entre tanto fraude a su alrededor, meses navegando, al borde de la cornisa. Y el estallido se produce, se toman el tiempo para desmenuzarse, una condena agradable, perdiendo la línea.
En esa onda subrepticia se incendian las conciencias con los demonios. Las tres almas se animan a descifrarlo. El riesgo es el camino, es tan intenso. Por más que tengan los volúmenes andando, el eclipse no fue parcial y en ese tiempo anfibio temieron perderse. Hipnotismos de un flagelo, la clave íntima de esas almas que se evaporan hacia la nada, temiendo perderse.
Y después del temblor hay solo máscaras chinas, oyendo las voces de las sirenas en el mar, el abismo y la luna en el séptimo día.
Buscando calor en una imagen de video se vieron, lejos, entre la voluntad desprogramada, son un área devastada, un cráter desierto. Que aquel amor era como un océano de fuego, los hombres alados extrañan la tierra. Luz, cámara y acción: la tribu está sedienta.
La imaginación todo lo puede y esas almas volvieron a elevarse sobre la ciudad de la furia, la verdad es que nadie vive sin amor. Esperando una eternidad este instante en que las ánimas vuelven a resurgir en un día común en la superficie. Soñando mil veces las mismas cosas y contemplándolas sabiamente, metiéndose en el ritual y descifrando el enigma.
Y en un delirio de condenados, la imaginación todo lo puede.

PASEANDO POR ROMA. SODA STEREO

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