23. "Honestidad Brutal". ANDRÉS CALAMARO (1999)


Andrés Calamaro es, quizás, el músico más megalomaníaco de todos. Todas sus obras, a partir de la separación de Los Rodríguez, a finales de los noventa, comenzaron a basarse en la escritura imparable y en la composición inmediata. Gracias a esto ha tenido grandes aciertos y contrariamente, demasiadas canciones sinsentido y facilistas. En los últimos años, este egocentrismo desmedido lo llevó a grabar los épicos “El Salmón”, un disco quíntuple, y ulteriormente, “Obras incompletas”, una recopilación de seis discos en los que se mezclan rarezas (extremas), grabaciones inéditas, covers y un desfiladero de artistas invitados que van desde su hermano Javier hasta el Diegote Maradona. Así es Calamaro. Que, en su intento de inspiración, puede acertar el tiro al blanco perfecto e inmediatamente pifiarle en demasía.
Esa superación (llamémosla de ese modo) comenzó mucho antes, cuando, subido al caballo del éxito que lo proclamaba con el cantor nacional, luego de “Alta Suciedad”; sacó a la venta el disco doble “Honestidad Brutal”. Su mejor disco hasta el momento e, a juzgar por los resultados cercano, inigualable. Durante todo el disco se mantiene al borde: de la locura, del ridículo y de la excelencia. Dotes que mantienen y reservan su figura musical. Recopilando canciones que muy difícilmente vuelvan a su catálogo compositivo o a su avidez mental debido a que se encuentran en ese límite en el que las coloca.
A ver. Un tipo que basa sus letras y por tanto, confía en ellas, dice: “Soy vagabundo de tu lado más profundo, por un segundo de tu cuerpo doy el mundo”; o es un genio o iguala a Arjona en nivel de cursilería. Pero Calamaro es así, le encanta jugar con el fuego sagrado, con lo inalterable de la composición, doblando siempre la apuesta. Es por esto que, el querido Andrés, ha sabido sobresalir siempre y cada vez más, entre la mediocridad general.

ANDRÉS CALAMARO - ECLIPSADO

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