"BREAK-UP" - Pete Yorn & Scarlett Johansson


Tres condiciones, nada más. Tres maneras de ser escuchado, sin efectos, sin tamices. Con la plena consciencia de un arte en estado puro. Los dos intérpretes están allí: simplemente rasgando melodías monótonas, cantando a coro, en la pureza natural que emerge de sus gargantas; superponiéndose, en una meseta infinita, así, hasta el final.
De vez en cuando se ve obstruido por el incesante sonido metalúrgico o el solfeo binario de tendencia vanguardista.
Tres condiciones:
Canciones de té. La superficie musical, el clima estanco puede reproducirse sin demasiada impaciencia, allá atrás, en un megáfono, sin perturbar una amena charla sobre la mesa de té.
Mañanas soleadas. La vida transcurre casi sin interrupciones, brillante. Es un camino luminoso, leal, sin demasiadas circunstancias que ameriten un doblesfuerzo, una incomodidad repentina, un fugaz atore con la realidad. Caminar con el sol en la cabeza y las canciones reproducidas a modo banda sonora.
Calma insondable. No existe un grito, un murmullo demás. El sombrío susurro se repite de manera voraz, como una paleta de orgasmos multilaterales en busca de un camino sinfín. El sonido permanece imperturbable, una colección de retratos perfectos en el bramar de las olas, en el tiritar de los árboles, en el cantar de los pájaros.
Efectos especiales, ritmos vivaces y hermética concepción, en este disco collage, de baladitas pop con un sello particular, una calma austera y el vibrar de la música que transmite confort, armonía y levitación.
Scarlett Johansson graba su segundo disco como cantante – antes homenajeando a Tom Waits - , en una aventura osada, un arma de doblefilo. Esta vez, superponiendo, coreando a la vez de Pete Yorn, el solista de canciones romanticonas.
Está claro que si no fuera la musa de Woody Allen, el marketinero empuje de este álbum hubiera perecido en el fondo de las bateas. Sin embargo, este inteligente intercambio de favores deja algo más que eso, también un sentido de ornamentación que prevalece ante todo el ruido de la fama y las estructuras físicas.
No esperen mucho de Break-Up. Sobretodo si es, en palabras de la mismísima Scarlett: “nos reunimos una noche, cantamos canciones de amor y rompimos”.

GANCHO MARKETINERO


TRACK A TRACK
El disco arranca con Relator, un pegadizo tema que mezcla el folk americano con un sonido insolente, que se cuela por entre las cuerdas de la guitarra de Yorn, por los vientos que marcan, sin dudas, la melodía que se preña a la cabeza para ser repetida miles de veces en silbidos, en caminatas.
Un blue-grass explota en Wear and Tear a modo introductoria para abrir paso a la calma. La voz de Peter se estrecha a través de la canción, en melodiosa armonía, en canto apaciguado. Scarlett mete coros en un estribillo reiterativo, bailable.
En I Don´t Know What to do y Search your Heart, se nota una marcada influencia de los hawaianos beats de Jack Johnson. La música se deja llevar por el ondulante ritmo de las olas, la mezcla de instrumentos y, la imposición de la voz en clave pop, hace el resto. Dos baladitas para acostarse, para meditar, o – si es melancólico – desatarse en llantos.
Blackie´s Dead es la mejor versión del disco. La clara marca del baile perdido en el final de las horas, la pista vacía, el confetti derramado sobre el suelo. Estribillo repetitivo, pegadizo, y las campanas de fondo que marcan el fin. La muestra exacta de que el disco desborda pop.
Cómo si terminara todo, el reloj marca el ritmo, los segundos pasan y no hay tiempo para nada más. I Am the Cosmos es una versión de Big Star, que, con frecuencia, salvando las extensas distancias, se nota una acentuada inclinación por acercarse a la psicodélica guitarra de Syd Barrett y lo perdido por Bowie, en sus tiempos de exceso de maquillaje y brillantina.
Shampoo es la continuación de I Am the Cosmos. No parece haber un punto de inflexión en todo el disco. Todo transcurre bajo la misma tónica, bajo el mismo concepto: - esto es pop y nada más. No hay grandes aventuras, ni osadas muestras de talento musical. Todo está explícito, crudo, y, a la vez, puro: colores, métrica y calma.
El disco se termina, sin más. Canciones escuetas, como si se tocaran con el frenético ritmo punkroquer, pero totalmente lleno de ansiolíticos. Clean y Someday cierran el álbum con lentitud, con pasividad, en un intento de canciones desgarradoras a mitad de camino.

"RELATOR" - CORTE DE DIFUSIÓN


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MY SPACE BREAK-UP

3 crónicas póstumas:

Nitsuga dijo...

Aaaaa Joya... Scarlett canta ahora!, La verdad que el esta muy bien y ella esta barbara ( se opero demaciado Ya,no?, antes me cabia un toke mas...) pero lo poco que vi, que fue ese video que subistes ( en vivo) no me convencio para nada su voz (el de la actriz) el de Pete Si.
Bueno... tendre que escuchar el isco entero...ya que como decis Soy un romanticon en busca de Soluciones y de mas problemas. Abrazo Señor! y Siga hacia arriba!

Lorena dijo...

Percibo que no estuvo tan mal como el corte de su primer disco -un tema que se llamaba Joe o algo con Joe-
Las dos veces que escuché este temita (ambas por medio de está maravillosa bitácora) me fundí en un paisaje urbano donde una joven de cabellos descoloridos corre entre las calles de empedrado, queriendo perdese de algo, de alguien. Quizás de ella misma.
"Relator" es eso. Un tema para ultilizar en un pedacito de una película romántica. En la parte que la pareja-despareja se pelean, probablemente.

Lo mejor que vi de esta chica hasta ahora, incluyendo "Diario de una niñera".-

Hasta luego. Un rico plot poin de Lemón Pie, espera por mi para ser creado. Vos entendés.

Imfreakalot dijo...

Si chicos.
El lugar es ese. Un disco romántico, bien simple, sin excesos, sin manías. Solo pop: pop para divertirse.

Tengo una cierta ambigüedad con la figura de Scarlett. Más allá de su figura cautivadora, al verla actuar, no sé si es increíble lo que hace o es lo peor que vi en mi vida. Trabaja en esa línea, finita.
Lo mismo pasa con su performance vocal. No sé si canta increíblemente o está sacando su desde su recto.
Obviamente siempre está ayudada.
En el cine, la ayuda nada más ni nada menos que Woody Allen.
En la música, el ritmo y métrica de las canciones justamente no son para pelar voz.

Gracias chicuelos
IMFREAKALOT