"BACKSPACER" - Pearl Jam


Lo estaba esperando – nótese la inscripción en mi remera del banner – con ansias, con entusiasmo y con elevada expectativa; finalmente llegó el nuevo disco de Pearl Jam, “Backspacer”. Al margen de cualquier intento subjetivo, notarán, sin dudas, un dejo de admiración y poca cordura al escribir estas breves líneas. Sin embargo, me comprometo con ustedes, mis lectores, a tratar de depositarme firmemente dentro del imposible* lugar llamado objetividad.
Ese techo, elevado, en el que delimité mis expectativas sin embargo, me devolvió un sentido agridulce a mis papilas gustativas. Por un lado, supe con certeza que siempre uno espera demasiado de algo a quien observa con atención, a quien le dedica y lo deposita en un lugar (remitiéndome a mi mismo) de objeto de ciega adoración. Pero el sentido más radical que me devolvió, cual cachetazo a la mañana, es, sin dudas, que esas expectativas depositadas resultaron un tanto desconsideradas, sin haberme dado cuenta que Pearl Jam siempre me sorprende.
Alojados nuevamente dentro de la maquinaria grunge demoledora, ultrasonora y esencial, Pearl Jam, en plan revisionista parece borrar (backspace) de su memoria los vestigios de cualquier posicionamiento dentro de las alturas en que se los ubica, para volver a sus fuentes, la sofisticación de un sonido prematuro, crudo y totalmente único.
“Backspacer”, en alusión al backspace del teclado, herramienta que sirve para borrar los errores; es el título perfecto para demostrar con sobradamente una suerte de amnesia temporal que los deposita nuevamente en proyecto de redescubrimiento.
Pearl Jam vuelve a sentar las bases en la potencia, en un sofisticado sonido ya probado por la banda hace una década, sobre el final del siglo pasado. Donde la búsqueda, sustentado en la rítmica de las guitarras y en la poética romántica de Eddie Vedder, que, intentando olvidarse los logros obtenidos (y asumidos), vuelve para dejar esa sombría marca del pasado.
Todavía, aunque más cansados, se notan los vestigios del romanticismo por una época que cayó hecha añicos, pero igual de salvajes y perfeccionistas. Eddie Vedder termina de sellar el disco con una experiencia mucho más enriquecedora, donde los destellos de su canto, armónico, simple y visceral, detallan cada frase que ronquea.
La libertad como en los sueños más perfectos se descomprimen, se abren nuevos libros, nuevas historias para contar, y el pacto silencioso, leal, con su público parece convertirse en un nuevo modelo a seguir. Pearl Jam, como nunca, parece entender el juego tirado al azar, con su público y logran un disco a la medida. Es el estado en donde dejaron las cosas después del idilio, en el cual los convirtió popularmente en una banda de culto que supo redefinirse, que supo escaparse a la sombra del gran dios postmoderno Kurt Cobain. Más maduros, todavía se nota entrelineas, ese deseo fulminante de descontrol automatizado, dejando como siempre su sello nostálgico y de protesta.
Investigándose a si mismos, Pearl Jam logra un disco en el que, quizás, sin darse cuenta, logran sacar el jugo de lo que mejor atesoran: la potencia, la nostalgia y el esplendor.

*Imposible desde cualquier punto de vista.

Corto sobre la gira de BACKSPACER, que, O-J-A-L-Á, los traiga a Argentina el año que viene.


TRACK A TRACK
Gonna See my Friends abre el disco con lo mejor que tienen. Desde las entrañas de la canción se nota el retroceso en sus huellas, un pasado punkroquer de la mano de Joey Ramone, se entremezcla con una guitarra a lo Angus Young. El poder vocal de Eddie Vedder delimita el camino y lo absorbe como el mejor cuentacuentos.
El segundo tema, Got Some, muestra facetas imprescindibles del rock contemporáneo desde Estados Unidos. Una canción donde se fusionan y se pueden sentir, nuevamente, el ritmo alocado de los Ramones, con el stoner de Queens of the Stone Age y, solapadamente, las nuevas influencias de la mano de The Strokes y The White Stripes. Parece que, “Got Some”, es la perfecta revisión a ellos mismos en el rol que ocupan dentro de la actualidad roquera estadounidense.
La canción más emblemática y que le da vida y concepto a “Backspacer” es The Fixer, tercer track del disco, donde a través de su métrica, las guitarras pirotécnicas y el canto visceral de Vedder, nos deja una moraleja perfecta: el borrar lo hecho y arreglarlo. Esta es el leit motiv de Pearl Jam. Analizar su pasado, reinventarlo, arreglarlo para volverse aún más fuertes.
Le sigue Johnny Guitar, un potente rock de tres minutos que representa el espíritu siempre acelerado y ansioso de la banda. En sintonía con “The Fixer” (musicalmente hablando) donde predominan los cambios de ritmo, las apariciones fulgurantes de la guitarra de Ament y los sucesivos climas que nos transmite.
En Just Breathe, parecen bajar los decibeles. El canto crudo y afónico de Eddie tras la guitarra a ritmo de folk, nos lleva a esos paisajes áridos y nostálgicos siempre conocidos en el álbum de colecciones de Pearl Jam. Tranquilizador, melancólico y perdurable.
“Just Breathe” marca un antes y un después en el disco. A modo de separador, divide a “Backspacer” en dos. La segunda parte del disco parece aquietarse, tras la sofisticación del sonido, donde las armonías marcadas por la siempre acertada guitarra de Ament, le dan paso a canciones más introspectivas, revitalizantes. Y oportunamente aparece Amongst the Waves, que nos remite al Pearl Jam más cercano; el de “Riot Act” o “Yield”. Y en ese camino prosiguen. El siguiente tema es Unthought Known. Melódico, sincrético, melancólico. En sintonía con algunos de sus temas más insignes como “Love Boat Captain” (de “Riot Act”) o “Betterman” (de “Vitalogy”). Eddie Vedder, si algo tiene de innegable, es su sinceridad interpretativa, y en lo que respecta al disco a partir de aquí, es justamente la capacidad por transmitir sus emociones a flor de piel y reflejarlas a través de las notas.
La vuelta recrudecida se produce con Supersonic, un rock violento que parece reavivar la llama perdida en los noventa, de la mano de Stone Temple Pilots y Soundgarden. Fuertemente, vuelve a marcar el quiebre, como un respiro, para terminar de escuchar un disco totalmente policlimático. Speed of Sound, retoma la esencia de “Amongst the Waves” y “Unthought Known”, cansino y armonioso, nos prepara el campo para el final.
Justamente el final se trata de The End. Un grito final, casi sordo, casi inactivo de instrumentos. Eddie Vedder se pone al frente de la canción, en tono intimista y reflexivo, susurra al oido las bases de este cambio, de este vuelta atrás por parte de la banda. Pero antes, Pearl Jam se empieza a despedir con Force of Nature, otro tema a tono con el concepto del disco. Reminiscencias de un tiempo pasado, ¿mejor?.

PRIMER CORTE, "THE FIXER"


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3 crónicas póstumas:

Lucasssssssss dijo...

yo no entiendo porque tiene tantaa calidad musical estee disco!!!

Lorena dijo...

Esperaba, qué, en alguna parte de JUST BREATHE saques a la luz la increible sensibilidad que llevas dentro. Pero parece que no te llegó de la misma manera que a mi.
Me pareció alucinante ese tema!

Sebastian dijo...

Ament NO TOCA LA GUITARRA, es el bajista de la banda. Por lo demás coincido en algunos aspectos con lo que decís, aunque particularmente siento que el disco no es demasiado sorpresivo, dada la fuerte influencia New Wave y punk en su sonido y composición, influencia a la que Pearl Jam nos tiene acostumbradosaq por su declarada admiraxión hacia The Who, Ramones, The Jam, etc.