46. "Peligrosos Gorriones". PELIGROSOS GORRIONES (1993)


Los noventa nos encontraban en plena oscuridad grunge, con los vaqueros rotosos y la foto de Kurt Cobain colgada en los cuartos anunciándose como el nuevo profeta.
En ese contexto escéptico y rudimentario, el rock argentino se hallaba en lucha constante contra la globalización, contra el mercado foráneo que, como nunca, y gracias a la convertibilidad menemista, las bandas extranjeras venían en cataratas para hacer un show a la altura de nuestras expectativas. Asimismo, el fenómeno musical del One Hit Wonder ya producido en los países del primer mundo, recalaba en nuestro país como un hecho indeliberadamente anunciado. De esa manera, desfilaban por nuestros oídos Vilma Palma e Vampiros, Los Calzones Rotos, The Sacados y “Con una rubia en el avión” de manera cansadora.
Tras ese manto oscuro, en ese contexto mediocre, marginalmente, algunas bandas, gracias a Cemento, empezaban a sonar en los suburbios mundos del rock. De la mano de un (anti) líder, Francisco Bochatón, Los Peligrosos Gorriones conjugaban desfachatez escénica, poesía spinetteana y alegorías musicales hacia Nirvana y Soundgarden. Peleando el trono de la nueva banda under junto a Babasónicos y Los Brujos.
Su disco homónimo de 1993, es, quizás, el mejor ejemplo de ese movimiento que por un momento pareció salir a flote, de manera natural, como producto de un contexto en estafa musical, como una voz necesaria en grito sublevado.
Pero todo terminó allí. Quizás por la muerte del grunge (Kurt Cobain, claro). Quizás porque el mercado empezaba a abrirse y ni Bochatón ni sus secuaces supieron amoldarse a ese nuevo sistema de comercio. El legado es este disco, que en la distancia que otorgan los años se siente como el perfecto retrato de una época totalmente siniestra y alocada.

PELIGROSOS GORRIONES - ESCAFANDRA

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