43. "Bocanada". GUSTAVO CERATI (1999)


Luego de la multitudinaria disolución de Soda Stéreo, Gustavo Cerati, lanza un disco definitivo en la historia del rock argentino. ¿Por qué definitivo? Porque marca el quiebre, la separación de los ritmos, y la inclusión de una pirotécnica y electrónica versión del rock. Sin remiendos, Gustavo echa mano a las nuevas prácticas tecnológicas y a las sofisticadas arquitecturas musicales para desterrar el mito en la consciencia popular de que el rock se trata de echar riffs a lo lago y ancho de una canción.
A partir de “Bocanada”, Cerati experimenta con los ritmos, con las esencias clásicas y le aporta su pluma cosmonauta, nómada, entregando un disco sensible, excelso, reconfortante.
Esta experimentación devuelve una atmósfera calma, donde los temas se van esparciendo a lo largo del disco como pequeños fragmentos de la sensibilidad creadora de Cerati. Un torrente de sensaciones devastadas por la placentera y cósmica ejecución de las piezas musicales. Ruedan de manera espontánea, la orquesta de cuerdas en “Río Babel” y “Bocanada” llevándonos al cenit de esa confortable expresión. Giran, entrechocándose, las inclusiones de pistas electrónicas con la acusticidad de las guitarras en “Puente” y “Paseo inmoral”, tanto, para convertirse en verdaderos himnos de la solemnidad.
Está claro que “Bocanada” no es un disco de rock. También está claro, que la controversial figura de Cerati nos obliga, dentro de la escena local, a ser cautos con los elogios; porque justamente, no pertenece a esa congénita esfera chabón (Pomelo) que varios (Pappo, Juanse, el Pity, etc.) se encargaron a lo largo de nuestra historia en catalogar al rock argento. Pero este disco es trascendental para la vida del rock, por el aire renovador que le otorga, por la inclusión de nuevas aventuras musicales, por su espíritu antagónico con el resto.

"Bocanada". Una breve muestra del talento que vive en este disco.

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