41. "Don Leopardo". BERSUIT VERGARABAT (1995)


En alguna época, contemporánea a la salida de “Don Leopardo” específicamente, Bersuit Vergarabat todavía contenía en sus entrañas una suerte de dialogo directo con su público – por aquel entonces, unas mil personas -, siendo conscientes de que cualquier locura cometida dentro y fuera de su vida musical iba a ser aceptada, o cuanto menos, pasada por una franca dialéctica entre ambos (público y banda). Ellos, también parte de ese movimiento subterráneo, parte de ese seudo anonimato comercial, en donde radica una suerte de no presión a las necesidades, eran conscientes de que ese sortilegio por el que atravesaban les brindaba un colchón más o menos aceptable para sus delirios musicales, poéticos, extremos.
Todo eso pasó hace mucho, década y media atrás. Mucho antes de que la bola populachera los deglutiera como aperitivo por sus torpezas, por sus cursilerías, por sus contradicciones. Mucho antes de que Cordera, el supuesto líder de opinión concienzuda, el renegado, el crítico de la irreverente sociedad argentina, se fuera a tomar porongos al Uruguay en su palacete a orillas del mar. Mucho antes de que la argentinidad se apropiara de sus experiencias de vida. Mucho antes de que los pijamas tengan un verdadero significado. Mucho antes de todo eso, lograron sacar un buen disco conceptual, concentrando toda su capacidad en variados ritmos, en consecuencia con una poética contracultural, enarbolando la bandera de las minorías, de los que se alojan en el más bajo escalafón social y cultural.
“Don Leopardo” es el disco más significante de aquél Bersuit Vergarabat. Poco después vendrá el “Libertinaje” musical, donde todo se les escapará de las manos.
Varias canciones, desde “Espíritu en esta selva”, “Ruego” y “Madrugón”, combinan una eclecticidad de sonidos que se fusionan para entregar lo mejor realizado por la banda.

"ojo por ojojo", un delirio encarnado en los tiempos de amaestramiento

0 crónicas póstumas: