OBJECT OF BLIND ADORATION: PATRICK SWAYZE


Y AL MAR, AL MAR, AL MAR
Ascenso fulminante, descenso paulatino, caída libre.
Patrick envuelto en neoprén moja sus pies a orillas del mar. Lo vigila con cierta cautela, espera, mientras se prepara, se entrena en la arena. Un paso por un lado, un giro por otro, en-de-hors. Ve como otros surfistas se inquietan ante la llegada de una ola provechosa. Los vigila algo dubitativo y ansía poder zambullirse panza al agua como ellos. Pero no. Todavía la ola no viene. Otro grupo de surfistas ingresa al mar corriendo, chapoteando las aguas, y Patrick, tímidamente se adentra un poco más. Empieza a percibir la marea que acaricia su torso. Se moja la cara con el agua salada, mientras los otros surfistas caen despatarrados al mar en equivoca acrobacia. Todavía cree que no es el momento. Se adentra a un más en el agua, cuando de repente, ve un movimiento sobre el agua que va formando esa ola que tanto ansía, que esperaba deseosamente. Pone su tabla entre sus piernas y se deja caer sobre ella, apoyando su cuerpo, entregándose inconsciente a la marea.
La ola, todavía tímida y crepitante, comienza a elevarse en el horizonte; es la señal que la naturaleza marina le hace a Patrick para que vierta sus manos en la profundidad salada para comenzar a arrastrarse sobre el agua, usando sus brazos de remo. Ahora, la ola empieza a tomar forma, a ganar metros sobre el vacío, Patrick se acerca cautelosamente a unos metros de distancia. Gira en torno a sí, dándole la espalda, esperando para tomarla prestada al mar, para sentirse mimetizado con ella. Ya no la ve, la percibe, la escucha, siente la reverberancia apretar sobre sus oídos. Es entonces que con arte desenfadado y en movimiento apresurado se para sobre su tabla, comenzando a surfear a través de ella, arrastrándose, inerte a la gravedad, se hace nada. En la cresta se hace ancho, recorre varios metros, palpando la gloria, el estrellato. Se acerca a la orilla para saborear ese todo de la ola perfecta, se deja zambullir lleno de satisfacción.
Sale del agua. Allí lo reciben con loas y aplausos. Patrick se muestra varias veces más, tomando a las olas como rehén, como extensión de su cuerpo, de su vida. Pero en la vez menos pensada, Patrick cae al mar, rendido, exhausto.
Una corona de flores flota sobre el mar. Patrick ya no caminará hasta la orilla, se adentró en el mar para nunca regresar.

ESCENA FINAL DE "DIRTY DANCING"


TRAILER "GHOST". LÁGRIMA.


"BREAK POINT"


La carrera de un profesional se puede ver marcada por sus éxitos, sucesos, legados. A Patrick se le pronosticaba una carrera infinita, sobretodo, si su debut lo hizo de la mano de Francis Ford Coppola (“The Outsider”, 1983), hay que tomarlo en serio. Allí creció, vanagloriado por las estrellas hollywoodenses el actor-bailarín, la figurilla del momento. Los ochentas lo presentarían y le darían forma al actor multitalento. Siguió rodando: “Uncommon Valor”, de Ted Kotcheff y “Stayin Alive” dirigida por el inefable Sylvester Stallone.
Pero el salto fundamental lo daría con la serie de televisión “North & South”, compartiendo cartel con Kristie Alley, David Carradine, Gene Kelly y Elizabeth Taylor.
Gracias a ese papel, le llegaría el momento de brillar. “Dirty Dancing” le daría renombre mundial, en esta edulcorada-romanticona-lacrimógena cinta que representa el triunfo made in US llevado a la pista de baile. Más acentuado sería su suceso, cuando salió el single de la banda de sonido de la película, donde Patrick escribió e interpretó “She´s Like the Wind”, una melosa canción con el clásico tinte ochentoso.
Los ochentas llegaban a su final. Patrick era llamado para trabajar en filmes de variado género e intensidad dramática que pasaba sin sobresaltos. Pero ojo, nunca hizo una gran interpretación – esas que hacen llorar a los burócratas de la Academia - .
Sin embargo, en 1990, rueda “Ghost, la sombra del amor”. Una película que se convirtió en éxito debido a su gran carga emocional y al objeto de devoción por parte de la platea femenina. Otra de esas películas en las cuales, el punto, la coma, el silencio en el guión están puestos en ese lugar con el único y mero objetivo de la lágrima.
Año siguiente, Patrick quiere dar un vuelco a su carrera para no encasillarse en el género romántico que tantos frutos le venía dando. Rodará “Break Point” (“Punto Límite”) un thriller-policial ambientado en la California surfista. Película convertida en culto por la tribu surfer y por la tribu semi-surfer (aquellos que se sienten atraídos por el surf pero que nunca pisaron el mar).
Los años pasaron, un par de buenas interpretaciones: caso “Donnie Darko”, y algo más. La carrera de Patrick iba en franco descenso, asediada por un cáncer pancreático. Antes de irse, rodó trece capítulos de la serie “The Beast”.
Patrick se sumo a la ola, la surfeó con anchas expectativas, se sintió grande. Pero en el momento menos pensado, cayó al mar, cosechando gloria.

PATRICK SWAYZE HACIENDO SU EXITO DE LOS OCHENTA, "SHE´S LIKE THE WIND"

2 crónicas póstumas:

Nitsuga dijo...

la verdad que No tengo nada que decir, sacando...QEPD Duro!
porque SI VOS PARA MI SERAS POR SIEMPRE EL DURO! EL PATOBA DE ESE MISERO bAR DE MIERDA QUE PONE TRANKILIDAD AL PUEBLO! PORQUE SIN EL DURO NO HABRIA MAGIA!.
Un Galan... Que como Bien decis papa, Se dejo sumergir en el Oceano... El tan Espelusnante y peligroso Oceano ( aGautne Brak.Ponoit! QUE BUEnA PELIIII) cuado asaltan el banco al principio con las mascaras de los presidentes (o de los cerdos, me las confundo) es BUENICHIMOOOO!
Por patricio! Glu Glu Glu... Adentro!
nit.

Imfreakalot dijo...

Gracias, Nit.
En "Break Point" eran máscaras de presidente. El asalto al banco con máscaras de cerdo era en "Los Bicivoladores": otra ochentosa odisea en el espacio de la magia cinematográfica.

Plim, choco la copa con vos.
Chau Pato.