OBJECT OF BLIND ADORATION: EMILE HIRSCH

Emile Hirsch pertenece, por suerte, a la nueva trouppe de jóvenes actores que invitan a un cambio positivo en la actuación. En el reinado de las máscaras de plástico, en las ficciones de terror, las aventuras capitalistas de cuentitos felices y amores perros.
El muchacho en cuestión ha logrado conseguir un lugar en la esfera hollywoodense y gracias a sus solventes y camaleónicas interpretaciones se ha ganado el derecho de elegir sus papeles; privilegio que muy pocos actores gozan.
La corta historia cinematográfica de Emile, arranca en la televisión estadounidense, haciendo un sobrio papel en “Houdini”. Donde aborda las primeras inquietudes del gran ilusionista. Su infancia, su peregrinaje hacia lo incierto, lo místico. Ese papel oscuro lo llevó a ser requerido por las principales cadenas televisivas (NBC y ABC) para posteriores papeles de niño prodigio en biografías no autorizadas.
Su primer y fundamental protagónico, viene de la mano de “The Dangerous Lives of Altar Boys” (La peligrosa vida de los niños del altar). Una película clase B que narra las inquietudes e inseguridades de los púberes que transitan su vida dentro de un colegio de monjas. Junto con Kieran Culkin (hermano de Macaulay), Emile deslumbra por un papel que se rige por el desconcierto generacional y las desaventuras; por el rezo infatigable como castigo a cualquier insolencia, o travesura adolescente. Ese grito solapado de soledad queda al descubierto, enfatizado por lograr en el Némesis adolescente (las monjas) un incorrecto accionar.
En 2003, bajo la dirección de Michael Burke, a Emile Hirsch le llega su reconocimiento que lo llevará a jugar en las grandes ligas del cine norteamericano (perdón, estadounidense). Compone a un personaje vacío, nostálgico, preso del pasado. Un adolescente que pierde su raíz, su lugar de cobijo: su madre. La muerte de ella, es el motor que dispara una historia anárquica. Duncan es un adolescente predestinado al fracaso. Al no tener un sostén tangible, sus intenciones se pierden en el abismo existencial y lo mantiene en constante conflicto con su padre, quien regula y proclama virilmente: - macho como yo. Duncan Mudge no encaja en una sociedad en la cual reprime al que no logra mimetizarse con el contexto.
A partir de ese papel, a Emile le llovieron propuestas y así realizó en 2004, “The Girl Next Door”. Una típica comedia romántica, de corte pochoclero, que narra las andanzas de Matthew, un nerd que se enamora de la despampanante Elisha Cuthbert, su vecina. La composición del personaje, nada impactante, logra (como los maestros del happyending saben) esa aproximación al muchachito de la película, la afinidad con el espectador, por la simple razón de su parecido: de lo mundano contra lo utópico.

Consecuentemente, rodó “Imaginary Heroes”, examina un año largo en la vida de una supuestamente típica familia de clase media-alta. Cuenta, con humor sarcástico y ternura, la historia de una familia contemporánea en crisis. Emile, compone al clásico adolescente en fuga y conflicto con sus padres. Sus gustos extravagantes, que lo hacen ser odiado y amado a la vez, lo contraponen con la sobriedad y burocracia de una familia formal, estructurada, yanqui.

Quizás, su papel emblemático, de la mano de la reconocida directora Catherine Hardwicke, es encarnando al skater Jay Adams en la película de culto “Lords of Dogtown”. Ambientada en los setenta, narra la vida de unos jóvenes de clase baja, de las costas pobres californianas. Que en busca de diversión, descubren el deporte skater y lo resignifican. Con el correr de los años, y aún hoy en el ámbito del medio caño, Jay Adams, Peralta y Tony Alba son próceres. Un papel sobrio, dotado de actos de verdadera masculinidad. Emile proclama su figura y la convierte en icono de niñas adolescentes en plena etapa de autoconocimiento, y modelo de varones con pelusa en lugar de bigote para EL MANUAL DEL HOMBRE CANCHERO.

Los papeles le llueven de manera precipitada. Personificando en “Alpha Dog”, al narcotraficante más joven buscado por el FBI. Un papel oscuro, siniestro y misterioso. Que se pierde en los vacíos de la consciencia y en los altibajos de su condición social-económica.

Hasta que en 2007, Sean Penn lo convoca para su película “Into the Wild”. Parece que los papeles biográficos le calzan a la perfección. Y Emile se luce, representando, quizás, su mejor papel. Es Chris McCandless, el tipo que dejó atrás una vida económicamente auspiciosa, para vivirla primitivamente, usando solo artefactos frugales y la razón. Sepultado en el espeso bosque de Alaska, Chris (Emile) nos da una lección sobre el verdadero sentido de la vida. Ya lo decía Saint-Exupéry.

Luego encarnó sobriamente a la mano derecha de Harvey Milk en el film homónimo de Gus van Sant, recomendado con creces por Sean Penn. Exalta su condición homosexual y la vuelve grito de rebelión en el silencio. Carismático y práctico para las funciones de Sean, que sin dudas, se roba la película.

Ese papel, le dio la posibilidad de transformarse en símbolo de la industria hollywoodense y ganarse un lugar de privilegio, luego de la versión de “Speed Racer” (o “Meteoro”) de los hermanos Wachowski (los mismos de la trilogía “Matrix” y “V de Vendetta”).

Emile tiene una capacidad asombrosa por transmutarse y revalorizar a los personajes que encarna. No sólo con la simplicidad que implica cambiar el look o volverse un excelso investigador del target que debe componer. Sabe que la actuación es un teatro de máscaras, y en ese sentido, pasa desapercibido con total naturalidad.

IMFREAKALOT brinda por la nueva generación de actores hollywoodenses; que no se pierden en el éxito frugal de la taquilla y esperan un papel que los elevará un escalón más en la escena. Emile, ya está esperando componer “Hamlet”.



"Lords of Dogtown"



"Into the Wild"



"Speed Racer"

2 crónicas póstumas:

Nirvanerito dijo...

Te felicito por el informe. Emile Hirsch me parece un excelente actor y un emblema de nuestra generación.

Lorena dijo...

Casualmente hace unos días ví la, pésima, película titulada "The Air I Breathe".
Ante un film monótono y predecible, llamó la atención la rebeldía adolescente del personaje interpretado por este tipejo -quien me sorprendio realmente, porque no tenía idea de quien era-, y algunos otros detalles de Kevin Bacon y la siempre encantadora, Julie Delpy.
Y dejo un mensaje para Andy Garcia, por si da una vuelta por acá: ABURRIS, flaco. Tomá unas clases de actuación con Sean Penn o unite al grupo del Facebook de Echarri "Hago de mi mísmo en Cine o Tv Siempre".


Siempre un placer, andar por esta bitácora.