"PLAYTIME" (1967). JACQUES TATI





Título Original:
Playtime
Dirección:
Jacques Tati (Jacques Tatischeff)
Guión:
Jacques Tati y Jacques Lagrange
Reparto:
Jacques Tati, Barbara Dennek, Jacqueline Lacomte, Valérie Camille.
Género:
Comedia
Año:
1967
País:
Francia
Duración:
167 minutos




La última cinta de Tati está impregnada de nostalgia clasicista. El uso frecuente e imprescindible del silencio, dan vida a un cine que parecía perdido gracias a los nuevos instrumentos de tecnología y las formas.
“Playtime” plantea un mundo futurista aséptico y demencial de la vida en las grandes ciudades: su ciudad, París. Un bloque sintético gris recubierto por cristales que exhiben la vida superflua y mecánica. Por eso, no es caprichoso que desfilen personajes de clara acción transitiva. Los turistas que actúan como si nada de lo que pasa ante sus ojos tenga un sentido desmesurado de la realidad. Van en una marcha cíclica. Como los burócratas de oficina.
Ese mundo de cristal, y de aparente fragilidad que plantea Tati, se pone al descubierto en las relaciones interpersonales. La distorsión de la realidad da paso a los desencuentros y pérdida de lo momentáneo. Tati, nuevamente, encarna a su célebre personaje, Monsieur Hulot. Víctima de ese mundo inorgánico, donde lo equívoco dentro de ese laberinto gris marca el ritmo del relato.
La película tiene una nula progresión dramática. No se involucra directamente con las emociones del errante Hulot. Sino que lo expone como un actor más – quizás nosotros – que trata de amoldarse en ese universo de aparente equilibrio. En este punto, Tati (Hulot) personifica al hombre que pondera su cine: quien toma decisiones versus al que no. Lo habilita de cualquier disgregación de tiempo y/o espacio para actuar instintivamente, contraponiéndolo con los turistas y burócratas que simplemente deambulan tratando de encontrar una razón a sus actos.
“Playtime” es una maravillosa lección de cine contemporáneo, que, contrariamente, reivindica los viejos paradigmas. Jacques Tati, recreando ese universo aséptico y despiadado, brinda desde lo visual y sonoro una crítica inteligente sobre la sociedad actual y sus comportamientos.



JACQUES TATI. CINE LEALTAD.

El cine comprende y se aplica a través de varias etapas que deben superarse mutuamente, comunicador y comunicando, donde se establece un código común entre ambos. Una suerte de entelequia sagrada e irrepetible que no solo funciona como unidad de enlace o puente, sino también, como idioma único de habla y comprensión.
El cine de Tati (Jacques Tatischeff) trabaja como un modelo pragmático donde se suscitan diferentes idiomas, lenguas, recuadros y sintaxis.
La universalidad de la lengua cinematográfica declara, ante todo, un principio envasado de dogmas, que, ataca profundamente a los realizadores que por ser demasiado ortodoxos, se pierden en el intento de convencer al estrado. Esa acción motora del cineasta como narrador omnisciente (dios de las máscaras) pondera el simple hecho de maniobrar las transitivas emociones de los espectadores, adornándola con pompas o decoro, el viaje al golpe bajo vía autopista.
Sorprender quitando información, gracias al montaje, el cineasta prepara el campo con incertidumbres para alimentar el ego o jugar a un dios megalomaníaco.
Tati propone lo contrario. Cercano al cine clásico, mudo y estético de Chaplin o Buster Keaton; deja que el espectador investigue, buscando el gag eficiente, mordaz. La composición de las escenas, extremadamente largas, sirve para poder descubrir el gag y motive a la percepción inconsciente. La búsqueda por encontrar en el plano varios elementos que puedan suplir el chiste fácil e inmediato.
De eso se trata la lealtad visual que propone Tati. No experimenta con la vulnerabilidad del espectador; lo hace participe activo de sus planos (que contienen mucha información) y pertenecer a una didáctica inteligible.
En este caso, contrariamente con Buster o Chaplin, Tati no acumula gags en pequeñas porciones de tiempo que apelan a la explosión final de la risa. Deja que permanezca dentro de la escena, y él, mágicamente, hace aparecer y desaparecer, envolviendo el ambiente de pequeñas sonrisas sincopadas.

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