"LABERINTO" (1986) Jim Henson

TITULO ORIGINAL: Labyrinth
DIRECCIÓN: Jim Henson
GUIÓN: Terry Jones
REPARTO: Jennifer Connelly, David Bowie, David Goelz, Tobby Froud.
GÉNERO: Fantasía.
AÑO: 1986
PAÍS: Reino Unido.
DURACIÓN: 101 minutos.

Sarah debe atravesar un laberinto para rescatar a su hermano pequeño, que ha sido secuestrado por los duendes y está en manos del poderoso rey Jareth. Sarah descubre, casi inmediatamente, que ha llegado a un lugar donde las cosas no son siempre lo que parecen. Dirigida por el creador de los Muppets. El guionista es Terry Jones, George Lucas es el productor ejecutivo y Frank Oz el animador. (FILMAFFINITY)

El trabajo artesanal, de costumers, titiriteros y montajistas es principalmente lo destacable de todo esto. En tiempos donde el código binario lo hace todo y por todos. Trasportarnos a aquel universo donde el trabajo manual, doblemente eficaz, rescata la esencia de las cosas; aunque se note el cartón corrugado, los hilos que penden y algún que otro efecto fallido. Lo rescatable es, el poder de credibilidad hacia el escenario, las actuaciones, las situaciones. Eso era antes. Antes de que el cine se transformara en una bolsa de pochoclos o en un viaje “Al Centro del Universo Capitalista”.
Eran pocas las veces en que se podía disfrutar de la leyenda analógica, del cuento de hadas prismático y los sueños en la gatera. Esos sueños, aunque conscientemente irrealizables, se presentaban y eran un lujo. La excusa por escaparse en plena tarde a dibujar pedazos de aventura sobre el pasto del jardín.
Ahora recuerdo a “Labyrinth” con nostalgia y frustración. ¿Frustración? Cada vez que intento volver a verla, mi espíritu adulto (o no tanto) sabotea la imaginación, el instinto primario, el deseo en plan de levitar oníricamente. En parte hay algo de arrepentimiento. Recuerdo que no pude terminar de verla porque Bowie, haciendo de malo, me causaba muchísima impresión y pavura. Por esa época no sabía quien era. Por suerte, el destino nos unió más adelante.
En la retentiva emocionante se archiva la quintaesencia de este conteo. El rescatar a través de la memoria, esos momentos de auspiciosa felicidad otorgada por el séptimo arte. Que no se desprende inmediatamente de una construcción intelectual del ser humano, sino por la libertad imaginativa. Por la necesidad de salir de un mundo que, está claro, no es apto para los débiles.

TRAILER DE "LABYRINTH"

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