CLASE V. DAVID BYRNE


LA SENSIBILIDAD DEL MOVIMIENTO


En mecánica el movimiento es un fenómeno físico que se define como todo cambio de posición que experimentan los cuerpos de un sistema, o conjunto, en el espacio, con respecto a ellos mismos o con arreglo a otro cuerpo que sirve de referencia. Todo cuerpo en movimiento describe una trayectoria.
La palabra movimiento, independientemente de un concepto tangible, suscribe a la idea de evolución. Un cuerpo con la habilidad de moverse, es capaz de cambiar su configuración y por supuesto, transgredir su estado anterior para avanzar.
Ese sistema de simple cinemática se refuerza y experimenta con la capacidad del ser humano para poder adaptarse a una realidad, a un contexto determinado, a una serie de factores que lo inhabilitan. Quien no tiene la capacidad de movimiento, queda congelado en el tiempo, en una fracción específica del espacio, y por consecuencia, termina siendo inerte.
Esa maravillosa capacidad de avance le otorgó a David Byrne trasformar su estilo particular, su incógnita filosofía, en un hecho causal de su música. Música en movimiento. El artista se explora a si mismo, en estado completo de revisión para poder evolucionar hacia nuevos estadíos. Mimetización inconsciente.
El músico experimenta nuevas formas de producción para revalorizar su estado anterior. Y el genio de David, ha sido, por muchos años, ese héroe pagano de la evolución musical. El constante inconformismo lo llevó a dar radicales contrastes en su estilo, en su música y poesía.
Y no quedó lisiado de argumentos. Porque ese constante cambio, migratorio, evolutivo, lo transformó en facto musical.

Stop Making Sense. Original Trailer



DAVID BYRNE nació en Escocia, en 1952. A los dos años, sus padres se mudaron a la tierra prometida del capitalismo, y en ese entorno, el niño David creció entre los constantes cambios geopolíticos.

Ya adolescente, el inquieto David mostraba una tildada inclinación hacia las artes. Aprendió a tocar la guitarra como mero pasatiempo. Primero, ingresó en la Escuela de Diseño de Rhode Island, iniciando su camino perceptivo de la sensibilidad artística. Un refugio de la imaginación en el libre estado. Influenciado en gran parte por el POPART de Andy Warhol y posteriormente, adaptándose a la idea de ARTE conceptual. David, experimentó un cambio rutilante en su cabeza y sintió la necesidad de expresar su furia artística en elementos que tenía a su alcance. En esa misma escuela conoció a Tina Weymouth y Chris Frantz, y empezó a moldear la bestia con cabeza que posteriormente transformó en Talking Heads.

La primera odisea musical del trío se llamó The Autistics, en un repertorio que consistía en versionar canciones pasadas de moda y adaptarlas a un género específico; y si hablamos de Byrne, ese género se atomiza en un no género. En 1974, el concepto de The Autistics iría mutando hacia nuevos estilos, con repertorio propio, y la inclusión de nuevos integrantes dio vida, por fin, a Talking Heads. Con el correr de los años y la aceptación popular, la banda liderada por David Byrne sería el estandarte de una sociedad que reflejaba un estilo ácrata, sensible a la vertiginosidad de la vida y a la pureza de las manifestaciones artísticas. Los Talking Heads parieron a un monstruo inconmensurable, sin identidad. Y Byrne es el Doctor Frankenstein.

Con fuertes bases en el rock psicotrópico de la década del ochenta y una mutación hacia el funk, el punk británico y los ritmos latinos, otorgaban a David el espacio perfecto para dejar fluir su pluma inexacta, perspicaz y romántica. La hilaridad también jugó un rol fundamental, que le daba pie a la imaginación para crear atmósferas y pequeñas piezas de teatro sobre el escenario. Ese encanto y desenfado fue la excusa para que el director Jonathan Demme (“El silencio de los inocentes” y “Philadelphia”) rodara “Stop Making Sense”, una idea de Byrne: la piedra fundamental de la música new wave. El estandarte sonoro-visual de una generación con ideas y sentimiento.

El hombre que nada quiso saber y que de pronto, todo lo supo. David Byrne era artista completo, líder de opinión y desarrollo, y puntero ideológico de un concepto que iba más allá de cualquier política: el arte como forma de expresión vital. Cantante, compositor, letrista, guitarrista, director de cine, escritor, actor, artista de videos, diseñador y fotógrafo, la revista Time le dio un nuevo rótulo para empalagarse de adulaciones: “Hombre renacentista del rock”.

Ya era imposible creer en la posibilidad de evolución, cuando lo parido es completo y uniforme. Pero el movimiento que rige la carrera de Byrne pudo más. A principios de los noventa, se separa de Talking Heads y comienza a recrearse en los ritmos psicofármacos. Luego, experimenta con la música popular latinoamericana. Luego, con la electrónica. Luego, con las baladas pop. Etcétera, etcétera. Su incansable capacidad de superación y supervivencia son el cerrojo a una carrera por demás increíble.


David Byrne es vanguardia. David Byrne está en Clase V.




TALKING HEADS. Burning Down the House


TALKING HEADS. I Zimbra


DAVID BYRNE. This Must Be the Place



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