TANGERINE DREAM



El hombre ha conquistado el espacio; no en la pantomima hollywoodense de aquel 20 de julio del 69. No. Lo alcanzado en otros niveles, inclusive, superlativos, que no tienen que ver con el espacio geográfico en sí. La conquista del espacio, consigna metafísica, donde allí, varios precursores (valientes) depositaron su arte, su ciencia, su amor, para explicar mejor la capacidad (finita y austera) intelectual del hombre.

Pocos músicos, con su arte han podido alcanzar ese lugar invisible para el simple ojo, infinito. Esa búsqueda espacial, no cósmicamente hablando, es, donde Tangerine Dream ha aposentado sus bases y ha despertado a varios de su clarividencia artística, de su despojo terrenal. Su música se basa en intrincadas construcciones secuenciales a base de sintetizadores, homogéneas, surrealistas, edulcorantes.

Escuchen Tangerine Dream y déjese llevar hacia ese lugar inscripto en la verdad del hombre, en el autodescubrimiento. Parafraseando a Blake: “Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo se presentaría ante el hombre tal cual es: infinito”, y Tangerine Dream nos ayuda a buscarlo.


0 crónicas póstumas: