SCREAMING HEADLESS TORSOS




Me gusta la música todo terreno. Esa que sortea con igual paciencia y decoro los caminos que se van presentando. Y en ese devenir, entrega diferentes cuotas de intensidad, de prestación y de utilidad. Por eso me encanta Screaming Headless Torsos (o, Los Gritones Torsos sin Cabeza), sin dudas todo terreno, sin dudas freaks like me.

Increíble banda, virtuosa (no hace falta mencionarlo si se escucha en primera instancia), experimental, científica. SHT es uno de esos proyectos que no desaprovechan la posibilidad latente de tomar prestado cualquier sonido y desclasificarlo, para adaptarlo a nuevas normas, a nuevos conceptos que acaban con la percepción primitiva. Prestarse a escucharlos es un viaje desmedido, que desestima cualquier intención ociosa: requiere la atenta y dedicada escucha, el detalle escondido resulta ser, aunque no lo parezca, la llave que abre la puerta de la interpretación total. Ese espécimen errante (porque está fuera de catálogos y propaganda) que osa con desnudar las fórmulas preestablecidas y, como ocurre en estos casos, desvela nuevas posibilidades. De esta manera, entrega en cuotas de talento: un explosivo cóctel de funk y jazz, que no reniega de agregarle a esta probeta por demás presuntuosa ciertas gotas de reggea, soul y metal.

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