RICK JAMES



Los ochentas y su disco sincopado, y sus drogas sintéticas, y su espacio para el delirio, y su movida para-normal, destructiva, acabó con la vida de artistas (prominentes o no). Rick James, el moreno cantante de soul que popularizó “Superfreak”, el himno solemne y vacío a modo autobiográfico, encabezó el movimiento “disco rayado”, rebobinado, de la gran gama de panfletos publicitarios del One Hit Wonder. Canción que sonaba irreverente por cualquier canal, despabilando al no-announced person que tenía que salir de las sombras, de su tumba salvaje y bailar: si, superfluo ritual aunque buen fermento para el espíritu. Y así como una mariposa (como puede ser un palo de escoba) tiene vida ¿útil?, el suceso y la ola se rompe contra los acantilados. Y tras él, los restos mutilados de un artista básico, aquel que no se reinventa yace como krill o verdín contra la roca.

Este superfreak (dignifica a los de su clase, nuestra) más allá de sus vaivenes comercialoides, supo, en algún momento desfilar en vinilos con canciones austeras, bien compuestas y rítmicas, alejadas de la cuadrada hechura. Demostrando que Rick James era un buen cantante de soul, que inclusive llegó a formar una banda con el inmortal Neil Young. Ya muerto, IMFREAKALOT honra al artista con su himno incomprensible y autobiográfico como pancarta.


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