MAHAVISHNU ORCHESTRA



Alguien tenía que recoger el legado beatleano: nadie se quiso hacer cargo de semejante responsabilidad. Yo imagino una gran convención de roqueros en aquella época. Todos discutían sobre que parte tomar de los Fabulosos Cuatro de Liverpool. En el suelo a modo ilustrativo yacían los pedazos de talento, de originalidad, de carácter, entre otras cosas. En esa gran repartija, muchos salieron beneficiados, otros no tanto. A Mahavishnu Orchestra, banda setentosa con reminiscencias jazzeras y bluseras, le tocó la parte espiritual. Esa que algún momento, John y George sobretodo, se vieron inmersos (gracias también a la variedad de ácidos y anfetaminas que tomaban por entonces). Y en ese carácter adquirido lograron en un par de discos una maravillosa odisea musical, enmarañada, suntuosa, desprolijamente sádica y sutil. Esta banda espirituosa no olvida las raíces y, agregándole ya a la infinita música improvisada, matices hinduistas.

Sus discos son aquellos que, en cada escucha, tienen la virtud de renovarse, de cambiar y sorprender; siempre se les encuentra un matiz nuevo, una frecuencia de más que hace desestimar a la anterior. En fin, los discos buenos tienen esas características. La música de Mahavishnu Orchestra también, lástima su off the record, lástima el tiempo, lástima las distancias.


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