IRON BUTTERFLY



Si tan solo nos pusiéramos a escuchar detenidamente los diecisiete minutos con cuatro segundos que dura “In-A-Gadda-da-Vida” de Iron Butterfly, seguramente, entenderíamos mejor el mundo en los sesenta-setenta. Llevados de la mano por Timothy Leary*, por un campo de fresas y conejos pomposos, por un centelleo constante y radiante bajo nuestras pupilas hacia un sinnada; o quizás, con suerte, hasta un autodescubrimiento, dándonos la posibilidad de alteridad y quien sabe, de un mundo mejor.

Iron Butterfly es exponente de ese mundo del rock psicotrópico, ese nicho bastante difícil de describir sino es con una investigación empírica del asunto. Que, visto desde la parcialidad y distancia, parecen hilarantes frases sinsentido en la probeta de la pacatez, escritas por este servidor. Sin embargo, el mensaje es claro. El viaje está claro. Iron Butterfly (en todas sus obras, no sólo en la imprescindible “In-A-Gadda-da-Vida”) nos indica el camino introspectivo, la búsqueda espiritual con banda sonora, con fondo de pantalla, con imágenes inconscientes, con colores vivos y cuerpos levitando.


* Timothy Leary, era escritor, psicólogo, y entusiasta de la investigación y uso de drogas psicodélicas. También fue una de las primeras personas cuyos restos fueron enviados al espacio por petición propia. Fue un famoso precursor de los beneficios terapéuticos y espirituales del uso de la LSD.


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