7. BJÖRK GUÖMUNDSDÓTTIR


IMFREAKALOT ya se ha referido a Björk ambivalentemente: efecto contraproducente entre la gélida imagen que representa y la demencia automática que despierta su música. Libre de catálogos, la islandesa es un género por sí misma: el género Björk.
Lo que más se destaca es su rango expresivo, su manera insoportablemente agradable de abarcar las canciones: esa omnipresencia abrasiva que alterna cualquier noción de realidad, transfusión a lo onírico, a la maquinaria, a lo reaccionario.
El reloj sigue su marcha, en gira monótona, y Björk esparce su melancólico lamento, continua con su baile en la oscuridad, entre espejismos de colores. Futuro y presente, amor y vergüenza, viscosidad y sangre, oscilación y latido, magia, redención y clave etérea: resultado Björk Guömundsdóttir, por sobre todas las cosas, cantante, artista.

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