23. KATIE PIERSON


El canto monótono, nasal y contundente de Katie Pierson (la colorada de los B-52´s) es sinónimo de una época; de un baile inagotable, reservado para el desliz frenético, para la locura contenida. Por momentos, esa voz impalpable se mantenía al borde de una desafinada intención, procedente de algún lugar motor inherente a su cuerpo, el fino hilo que quedaba era empujado nuevamente hacia el exterior produciendo nuevamente ese agradable y armónico sonido nasal.
No sólo la voz de Katie se inmortalizó en los hits de B-52´s (“ROAM”, “Loveshack” o “Rock Lobster”) sino que hizo apariciones rutilantes en varios sucesos de aquella época ochentosa, de sintetizadores y descontrol: “Shinny Happy People” con R.E.M. o “Candy” con Iggy Pop.
Canto perdurable, encanto a punto de florecer. Katie Pierson se merece su lugar.




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