16. AMY WINEHOUSE


A veces, el runrún de los carteles publicitarios tienden a demonizar a un personaje por sus conductas extravagantes, entonces las primicias corren como humo: que esnifó cocaína en pleno concierto. Que se cagó a trompadas con su marido. Que salió desnuda a correr por los pasillos del hotel, etc. Pero todos, sobretodo los tabloides, la esencia del artista. Aquello por lo que una vez se hizo conocido.
Claro que Amy Winehouse debe atribuir su fama a las noticias sobre escándalos que por su música en sí. Pero, ¿acaso no es una buena cantante? Si lo es. Con su forma de cantar, agresiva, despreocupada, reinventó el género soul, el que poco crédito tiene en el continente europeo justamente por no ser oriundo de ese lugar. Con bases melancólicas y sombrías, Amy se despacha con buenas canciones, apreciaciones de su mundo turbulento, entre deslices amorosos, adicciones y extrañezas; despliega en su canto ese sentimiento visceral, hipocondría discursiva y soltura escénica.


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