15. ANNIE LENNOX


Los dulces sueños están hechos de eso – repite el coro incesante. La voz de Annie Lennox lo dice hasta el cansancio y comprendemos que al margen de la letra, por demás poética y onírica, la vocera de ese parlamento sabe a lo que se refiere pues el color de su voz, azulceleste, es redundancia en ese viaje alucinado. Parece gravitar en un mundo donde no existe lo tangible, lo sólido. Se mueve levitando por el aire como una estela, como un brillo doliente.
Annie, cantante de Eurythmics luego solista, sabe con precisión como entonar las canciones de su repertorio. Más con sangre, sudor y pasión, que con técnica amplia o soltura. No hace falta resaltar los compases si se estremece sobre el final de cada verso, de cada estribillo. Algunos vicios tiene su canto: falsetes que son propios de la humanidad de su voz, de esa sensación que despierta al escucharla, sentir que se le llega al alma y es palpable.

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