12. MARY J. BLIGE


Se cree, mayormente, que para hacer hip-hop (rama caída del árbol soulero) se debe tener rimas pegadizas y una fuerte postura escénica, relegando de esa manera las formas y los estilos del canto. Si, algo de eso hay. Para rapear no se necesita tener unas cuerdas vocales privilegiadas pues, ¡no se canta, se rapea! Sin embargo, Mary J. Blige, es la excepción a la regla y por esto Puff Daddy, reconocido rapero estadounidense (por sus escándalos más que por su música), le encontró un lugar en el mundillo de la música industrial. Su color de voz, tenue y parejo, recorre las canciones de su repertorio sin demasiadas preocupaciones más que estrujar el alma, hacerla añicos. Expresiva moción de sentimientos que se atan de manera sugestiva a una base simple, a un ritmo lento y pausado que le abre el camino para poder manejar los clímax y los tonos de voz a su antojo. Puff Daddy le encontró el mejor lugar: - sólo dedicate a cantar – Y mal no le fue.

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