1. ARETHA FRANKLIN


Las raíces negras, de piedras, barro y adoquín; de lucha cotidiana y revolución, forjaron la voz: LA VOZ FEMENINA por excelencia. Con cuantiosas dosis de negro spiritual, transformado en un grito visceral que la condujo por diversas facetas de la música afroamericana, universal. La capacidad de llegar a tonos altos y bajos en apenas segundos, el latido veneno del rock en las entrañas y el ritmo desarmado, aplastante proveniente de su tórax y explotando en huracanes hacia los oídos.
Capaz de recorrer todo un catálogo musical sin derramar una gota de sudor, peleando contra la industria y la globalización de los ritmos, con el único pretexto válido, un escudo frente a las adversidades: su voz. Con veintidós discos encima, que abarcan el soul, jazz, funk, blues, rock and roll y pop, Aretha es y será la voz femenina por mérito y excelencia.


0 crónicas póstumas: