PATHS OF GLORY (1957)

Género: Bélico
Reparto: Kirk Douglas, George Mcready, Adolphe Menjou, Ralph Meeker.
Guión: Stanley Kubrick, Calder Willingham, Jim Thompson (Novela: Humphrey Cobb)
Producción: James B. Harris
Música: Gerald Fried
Fotografía: George Kraus

Francia, 1916. El ataque suicida del Ejército francés contra las posiciones alemanas en Agnoc, un punto estratégico de vital importancia para el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, se convierte en un fracaso estrepitoso. Para escarmentar a las tropas con un castigo ejemplar, el general Mireau, uno de los principales responsables del ataque, convoca un consejo de guerra: tres soldados elegidos al azar por sus superiores son acusados de cobardía ante el enemigo y se enfrentan a la pena de muerte.

La mirada más parcial y estremecedora de Kubrick. No necesita plantear una megaproducción a plan de mostrar lo vil, lo crudo, lo absurdo, lo macabro de la guerra; parcializa y señala con el dedo quien es el culpable. Corre el velo de la verdad, que se esconde oscilante tras los lujos, las sinvergüenzas jetas de quienes dirigen el sentido del mundo, económica y socialmente. Quienes destruyen ciudades y se prueban a si mismos cuan capaces son de abolir la raza humana a costas de más poder, de una estatua de bronce desfilando en una galería, usufructuando a sus peones, a los soldaditos de plomo que se embarran con sangre, sudor y lagrimas peleando con sus pares. Y esos mismos soretes, se escudan en alegatos incoherentes para juzgar lo que está bien y lo que está mal, incriminando por no defender sus intereses. Esa carcasa poderosa e inquebrantable es lo que Kubrick, juicioso como nunca, trata de doblegar a lo largo de ochenta y tantos minutos de acción: dialéctica, emotiva, estratégica.
Es, un escenario de ajedrez, el juego más referencial a lo belicosos, la metáfora más cierta. No hay lugar para el heroísmo. No hay lugar para los vencedores, no hay lugar para la esperanza. Todos somos perdedores en las guerras. Y aún más, en las mentes cegadas por el patriotismo, sentados en sus despachos, dirigiendo a miles de hombres que sirven como carne de cañón. Pero mayor cobardía es escoger fríamente, al azar, a tres hombres que responderán por el resto del pelotón al ser sentenciados a pena de muerte por un mal accionar.
Es terror, no sólo por la representación de la guerra, sino por ver la cara de los soldados que siente el destino inevitable a manos de sus propios compatriotas, a costas de más poder.
Este grito de paz, antibélico de Kubrick, está matizado con la excelente puesta en escena: los travellings a través de las trincheras (estética recurrente a partir de ahora en todos sus films), los grandes planos generales que desvisten de manera sutil lo inconsciente, lo estúpido, lo fascista de un régimen que se alimenta de poder.

ANECDOTARIO
Las presiones oficiosas francesas consiguieron que la United Artists llamara a la suspensión de la proyección para insertar una nota explicativa y el himno de La Marsellesa al inicio del film. Con esta añadidura, la película volvió a proyectarse en Bruselas.
Esta historia de censuras y prohibiciones hizo que, aunque es considerado por la crítica como uno de los mejores films de Kubrick, no recibiera ningún Oscar de la Academia de Hollywood.

Dato IMFREAKALOT
Para este humilde servidor se trata de la película bélica más importante de todos los tiempos. Compartiendo cartel con “Apocalypse Now” de Coppola, “Platoon” de Stone y “The Deer Hunter” de Cimino.


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