PROYECTOS INCONCLUSOS


AI: Artificial Inteligence - The Aryan Papers - Napoleon
La inesperada muerte de Stanley Kubrick lo despojó repentinamente de varios proyectos. Sobre el final de su carrera, se lo vio emparentado al director de “Tiburón”, “Jurassic Park” o “ET”, Steven Spielberg, reconocido admirador del director neoyorquino. Kubrick, le comentó las ganas de dirigir una película sobre el relato de Brian Aldiss, “Los Superjuguetes duran todo el verano”. Acercado por la impresionante tecnología utilizada por Spielberg en sus películas, Kubrick creyó que tenía todo lo necesario para llevarla a cabo. La película se rodaría tiempo después de “Eyes Wide Shut”, pero la repentina muerte le negó esta posibilidad. Igualmente, Spielberg, seducido por el proyecto, dos años después, le daría vida a la novela en su obra menos aclamada (muy buena igualmente), “AI: Inteligencia Artificial”, protagonizada por el niño osmosis de “Sexto Sentido”. Realizando una versión más hollywoodense que lo que seguramente Kubrick hubiera hecho. Pero ese es su legado, su misión inconclusa.
Este no fue el primer acercamiento entre los dos directores estadounidenses. Luego de rodar “Full Metal Jacket”, Stanley estaba seducido con la posibilidad de rodar un film sobre el Holocausto, el título sería “The Aryan Papers”, una película sobre dos refugiados judíos durante la persecución nazi. En etapa de preproducción, el mismo Spielberg se adelantaría con “La lista de Schindler”, rotundo éxito comercial. Debido fundamentalmente a la dificultad que supuso para Kubrick el encaje cinematográfico del Holocausto judío, según su propio criterio, la semejanza de la película de Spielberg con su propio proyecto y problemas de diversa índole le harían desistir.
Mucho tiempo antes, luego de su apoteótico film “Espartaco”, Kubrick obsesionado con la figura de Napoleón, estuvo tentado de realizar una extensa biografía fílmica; el proyecto fue llevado a cabo, hasta que por problemas con el equipo de investigación y parte de la producción del filme, terminaría posponiendo el proyecto que nunca fue retomado.

Legado
Stanley Kubrick dejó entre la consciencia popular, trece películas, nada más ni nada menos. Pero no es ese su legado, es, su verdadero sentimiento de lucha sobre las adversidades, el tratado obsesivo por una estética única (propia de su lenguaje cinematográfico) la que lo llevaba a prestar atención al mínimo detalle: desde la colocación de los extras en el plano, hasta el tipo de lente a usar. Desde el desdoblamiento psicológico de los actores, hasta la especial selección de los doblajes en todo el mundo. Ese era Kubrick. El de las escenas perfeccionistas, el de la fotografía tridimensional, el que era capaz de hacer hermosa una masacre, un baile violento, una guerra, una nave espacial. Dejó, en el colectivo imaginario esa suerte repentina que siempre quiso transmitir: la consciencia del ser humano, ¿qué somos? Él lo mostró sin tamiz, preparando a quien quiera verlo a descubrirse por dentro, a saberse consciente de lo que es y lo que representa. A levantar velos que ocultan una gran verdad, a destruir cualquier atisbo de especulaciones sanguinarias.
Sus películas son verdaderas odiseas megalómanas. Son la prueba tangible de su imaginario, de su impronta, de su percepción del mundo. Es la forma vívida de reconocer su mundo.
Murió olvidado, más como un recuerdo de lo que fue, como una leyenda sin moraleja. Tuvo que refugiarse en Gran Bretaña porque en su país natal era considerado subversivo, criminal, terrorista: allí, nos entregó lo mejor de sí, el mejor Kubrick.

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