PEQUEÑA MAÑANA FRÍA

1.

Go On

JACK JOHNSON

Una pequeña guerrita entre amantes, una lágrima pasajera, el despido sobre la puerta y la estela aromática que perfuma la escena. No hay abatimientos, hay consciencia. En esta simple canción hay placer, tranquilidad, humildad. Tres tonos que enmarcan ese pasaje característico de las canciones de Jack Johnson, la luna bañando el mar, el golpeteo de las olas en nuestros oídos y su apacible voz en el relato de las aventuras.

En “Go On” nos instiga a seguir adelante, a no mirar para atrás sino es para cosechar lo sembrado. Tranquila, intensa y simple.


2.

Alpha Beta Gaga

AIR

Un silbido hiperquinético hace trizas las intenciones fulminantes que tienen los franceses de AIR de hacernos olvidar el sentido de nuestros pies sobre el suelo. Solo resta dejarse llevar por la melodiosa, reiterativa y pegadiza musiquita que sirve de enlace, que recarga de buen humor el ambiente. De fondo una guitarrita bluegrass que se repite incansable y el golpeteo sinsentido de las bases electrónicas. Nada más, nada menos. Una contagiosa dosis de algarabía para enfrentar el frío y las caradeculos de la gente, sólo chiflar al estilo alphabetagaga.


3.

Everything is (Falling into Place)

KEVIN JOHANSEN

Empieza diciendo que “ya sé que suena mal”, pero el contrato impuesto por Kevin Johansen a quien escuche esta canción, se sabe, es equívoco. Para darle paso a un canto sistemático de su pequeña hija que repite sin para un “everything is, everything is” que no hace más que contagiar el espíritu y transformarlo en una especie de bola amorfa de emoción, de nostalgia, pero al fin y al cabo, de pureza. Y Kevin lo repite, por si quedaban dudas: “¿ves esta niña? Tiene 7 Años. La escuchás cantar y le escuchás el alma.” No sólo con canciones rigurosamente armadas, de extensa trama musical vive el hombre.


4.

Life Goes a Party

SWING KIDS

Acá se plantean dos cuestiones para nada desdeñables. La primera, se llaman Swing Kids: uno, imposible no bailar; dos, imposible no divertirse como niños. La segunda, proponen en esta canción multiorquestal vivir la vida cual fiesta infinita (al menos hasta la defunción). Y la canción contagia eso, en un poquito más de dos minutos. El jazz bailable, los zapatos revoleados ente el suelo, el techo y el infierno. Y la sonrisa blanca,latente, imborrable.

¿Hace falta poner cumbia, reggeaton o la salsa imperialista para bailar en una fiesta? La respuesta la tienen los Swing Kids.


5.

The Wind Cries Mary

JIMI HENDRIX

El cannabis, marihuana, grass, pot, weed, faso, porro o como quieran denominarlo, ha sido tema de interés, consulta permanente y/o musa inspiradora de canciones que por alguna ra

zón externa (cósmica, diría) nuestro cerebro la capta con otro sentido: filosófico, metafísico, psicológico, biológico. Al escuchar “The Wind Cries Mary”, una de las mejores baladas de Hendrix, tenemos esa sensación que Jimi nos quiere transmitir, con su color de voz, los riffs característicos y ese estremecimiento de placer innato que tienen todas sus canciones, de constante electricidad. Pero siempre hay alguno, que deja de lado cualquier otro planteamiento más intelectual y empieza a codear al resto, cómplice, mientras recuerda al gran Capussotto: “Está hablando del fasssso”. La mirada estupefacta del resto, él insiste: “Claro, el viento llora porque se fue María” (pausa, sigue la mirada impertérrita del resto) “María Juana… el faso”.


6.

Same in the End

SUBLIME

Si se ponen a escuchar con atención lo que Sublime tienen para decirles en “Same in the End” es terrible. Básicamente, se encuentra en las antípodas del germen de este conteo. Un bravucón que se pelea con quien se le cruce, su personalidad trastocada gracias a un padre ausente, mujeres maltratadas, etc. Aquí se plantea el verdadero significado, cuando él intenta cambiar (él=personaje de la canción), analiza su vida y la replantea de forma optimista. La palabra clave, optimismo.

En fin, al margen de lo que nos trasmite “poéticamente”, lo que se propone en este recuento es transmisión, percepción, emoción y apego a la canción, producto global. Y, verdaderamente, “Same in the End” es una canción que contagia alegría, energía, explosión. Gracias al ritmo paranoico del ska y la frenética voz del finado Nowell.


7.

Hot´n´Nasty

HUMBLE PIE

Caliente y Sucio. Vaya a saber uno a que quisieron referirse los Pasteles Humildes en esta canción exótica, regocijante, propia de la psicodelia. Está claro que hay que olvidar algo para predisponerse a escucharla: los tapujos. Podemos entregarnos a

su ritmo, a su locura, para convertir en pasos de baile toda esa muestra de optimismo, de caliente electricidad, de riffs sucios y gritos aleatorios. La mejor manera de despertarse a la mañana, de combatir la modorra, de escupirle la cara al sistema: “Si, estoy caliente y sucio, sistema. Y hoy voy a trabajar bajo los efectos del LCD”.


8.

Three Little Birds

BOB MARLEY

Canción optimista por excelencia. Suena en todos lados como un eco insistente para calmar las pes

adillas diarias. En radios, televisión, cine, etc. La musiquita psicotrópica de Marley como patente de un estado alucinógeno. Por un lado, esto es cierto: es una religión, una ideología, una política introspectiva. Por otro, el ajeno, el que concierne a algún personaje externo en la materia, es un vehículo para bajar tensiones, sin necesidad de colarse en un repentino advenimiento de la consciencia engañada. Para mirar la vida con colores vivos (con predominancia de los verdes), para ver un espacio auspicioso entre la música del caos. Mientras resuena: “No te preocupes todo va a estar bien”. Optimismo per se.


9.

Lapdance

PAUL OAKENFOLD

Si bien, habíamos hablado de Bob Marley y sus seguidores amantes de la marimba. Pero si se quie

re ir un paso más adelante, si uno tiene la verdadera fuerza necesaria, ímpetu y hasta desprecio por uno mismo, prueba cosas más pesadas, que hacen estallar aún más las vivencias, los recuerdos, los motines inconscientes a un estado ilógico. Esto propone uno de los DJ´S más aclamados de la industria: Paul Oakenfold. E injertos en ese juego lisérgico que propone el descontrol físico y psíquico, suena recurrente, explosiva, simbiótica, la música electrónica de este “músico”. ¿Su invitación a la cornisa? “Lapdance”, el baile circular, el infinito, el inerte pero a su vez constante. ¿Optimismo? Los arreglos heterodoxos que propone sobre la pista son animosos, dan vida a un espacio oscuro, digital, de luces violáceas sobre los cuerpos calientes.


10.

Cha Cha Cha

LOS TETAS

La fiesta inolvidable es el titulo de una película de Peter Sellers, pero bien podría caberle a esta funkynera canción de Los Tetas, cuarteto chileno. No es más que un ritmo tan pegadizo como antojadizo, buenas bases bailables y un diccionario de palabras incongruentes que se pelean entre sí para darle una lógica a la canción. Describe, vagamente, una noche cualquiera de unos muchachos en una fiesta. Simple. Lo demás es descontrol organizado, eléctricamente incorrecto y ganas de pasarla bien. Invita al baile sexual, al meneo de caderas.


11.

Changes

DAVID BOWIE

El Duque Blanco propone un cambio: en la cabeza, en el cuerpo, en la vida, en las

relaciones. No importa. El cambio tiene que ser en vistas a un futuro auspicioso, a un certero movimiento que corresponda con la actitud positiva. Y mientras tanto, entona una canción que no deja lugar a dudas. Pegadiza, ideal para chascar los dedos y silbar al aire. Cuando el aire parece contaminado de energías insolentes, cambiar. Cuando una mirada hostil nos apresura, cambiar. Cuando las cosas parecen no tener ni remedio ni alternativa, cambiar.

Una idea firme y una canción que propone bailar, moverse y contagiar con sus pegadizos ch-ch-changes.


12.

Fortune Faded

RED HOT CHILI PEPPERS

El movimiento ondulante de las olas, de las frecuencias que transmiten las parejas líneas instrumentales de estos geniales cuatro de California. Surfeando las tratativas de una vida sin complejos, simple. En busca de una especie de remedio, de que la fortuna por fin puede cambiar y devolvernos una esperanza, tras la marejada. Un juego de aje

drez apoteótico en donde el perdedor es víctima de su propio final, la fortuna

fallida puede despojarnos hacia el abismo. Pero los pimientos calientes estimulan la contrapropuesta, sortear ese acontecimiento y mirar hacia adelante, cambiar nuestra fortuna.


13.

Mother Goose

JETHRO TULL

Con simpleza, magia y un poco de virtuosismo estos trovadores medievales nos dan una lección de optimismo, en graves dosis del compás impreso en la flauta traversa de Ian Anderson que genera una felicidad incomprensible dentro del pecho. Es la invitación a una serie de imágenes que se hacen presentes en la consciencia, que toman un vuelo astral hacia nuestro sistema nervioso. Un elixir para el ánima, un remanso insoslayable de placer hecho inercia.

Propongo escucharlo fuerte, a oscuras, y dejar que la imaginación nos dispare hacia lugares inciertos.


14.

Mustang Sally

THE COMMINTMENTS

“Me levanto, me enjuago la boca, me pongo la chaqueta de cuero y salgo a rodar con mi Mustang por

las rutas”: esta podría ser la utópica vida del blusero, pero claro la realidad es completamente diferente. Casi siempre ese sueño de auto deslumbrante y rubia pulposa como acompañante los invaden en plena jornada laboral, mientras tienen que llenar de sellos una hoja con tratados, memorándums y demás yerbas. Sin embargo, ellos, no se cansan de repetir en sus canciones ese idílico amor por los motores, la cerveza y las mujeres, sello machista

contagiado de esas aguardentadas voces. Lo demás es conocido, poder y buenas vibraciones.


15.

Everything about You

UGLY KID JOE

Una serenata de desamor hecha hard rock, proponen estos feos rockeros de los noventa que entregan

con desparpajo este himno de los corazones rotos, esta declaración de parte ante el amor errado, ante la mujer que acabó con sus vidas. Incita al pogo constante y a la irracionalidad de los actos. Siempre viendo el vaso medio lleno (por esto la aparición en el conteo), plantean todo el odio irrefrenable por el tiempo perdido, por las escenas y por los dolores de cabeza sufridos sin razón aparente.


Bonus track:

Young Folks

PETER, BJÖRN AND JOHN

Un pasatiempo divertido para amenizar nuestros viajes en soledad (lo digo con conocimiento de causa).

Cuando los libros pierden su sentido y aburren, cuando la música en el reproductor de mp3 ya nos cansó, cuando los paisajes se repiten constantemente frente a nuestros ojos, tras la ventanilla, y la observación de nuestros compañeros de viaje se hace evidente y por esto, sospechosa. Queda solamente entregarnos a los pensamientos, a la introspección: Pero también se hace recurrente y a veces, juega como doble filo. Entonces, nos dejamos llevar por una melodía, reiterativa, consecuente con el hastío. Este trío sueco nos dio un buen motivo, silbido mediante, para hacer de nuestros viajes un momento de distracción.




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