THE KILLING (1956)

Género: Policial
Reparto: Sterling Hayden, Coleen Gray, Vince Edwards, Elisha Cook Jr.
Guión: Stanley Kubrick (Novela: “Clean Break” de Lionel White).
Producción: James B. Harris, Alexander Singer
Música: Gerald Fried
Fotografía: Lucien Ballard

Johnny Clay, un ex convicto, ha decidido dar el último golpe de su vida: llevarse la recaudación de un hipódromo. Selecciona meticulosamente a los que serán sus colaboradores, y planea la estrategia del asalto con precisión insospechada.

Cuando uno se sienta al frente de un televisor, de la pantalla blanca del cine, apostado, esperando ver una película del cine negro se sabe a lo que se somete. Acciones delictivas, climas oscuros, personajes ambivalentes, cambiantes, taciturnos. Cinismo a flor de piel, muerte, estética gánster, etc. Acompañados rotundamente de los clásicos claroscuros, de la neblina recurrente, del humo del cigarrillo, del sopor del whiskey. Los climas y acciones son sometidos de manera tan coherente como trillada, los movimientos de los personajes se descubren por el mero hecho de su intencionalidad. Entonces recurrimos a los viejos estandartes del cine negro: Bogart tras el sombrero de copa, los Cadillacs escapando velozmente de una sombría calle, la femme fatale acostada sobre el escritorio, el vidrio con la calcomanía del detective.
Al ver “The Killing” uno presiente que está al borde, rozando, esa atmósfera taciturna de delincuencia activa y es cierto, la película se centra en el plan y posterior accionar de un robo a un hipódromo. Pero lo que no debe pasar por alto, jamás, que el realizador, el doctor Frankenstein tras ese monstruo es Stanley Kubrick. Entonces, los viejos axiomas del film noir caen a pedazos, como piezas de rompecabezas. Ese mismo rompecabezas que Kubrick arma y desarma a lo largo de la cinta. Entregando a cuentagotas todo lo que sabe, obligando al espectador a una lectura concienzuda de la obra, lejano del parámetro establecido con el género.
Desestructurando el género, Kubrick, rearma una nueva historia, la dota de valores no concebidos previamente y los devuelve con una revalorización. Puesta a punto para no temerle al espectador, para dotarlo de un genio revelador, no desestimándolo.
Con un tratamiento ágil, en las escenas y en el diálogo, plantea la situación establecida. Entonces, juega con las elipsis temporales. Lleva y trae a su antojo, los momentos, los estados de ánimo de los personajes, combinando la risa y el llanto, la espada y la pluma.

Anecdotario
Es su primer gran éxito en la escena cinematográfica que le valió, un tiempo después, los aplausos, los lauros, el reconocimiento de la crítica. Muchas veces fue comparada (y, dada la denotación cronológica: copiada) con “La jungla de asfalto” (1950) de John Huston, en que también se planea un robo a gran escala, pero también es frustrado a causa de complacer la censura y que los malos sean castigados.

Dato IMFREAKALOT
“The Killing” marca el distanciamiento con su impronta narrativa, abocándose a partir de ahora, a adaptar novelas de su interés.

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