Dossier Stanley Kubrick (Parte Uno)


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Magnético, ambicioso, desafiante, horripilante, sucio, pervertido, genio, en cuantiosas sumas que resultan fulgurantes, explosivas, animosas. Se puede uno sentir realizado al explora el mundo de Kubrick. Verse indefenso ante tan inmenso imperio construido con ideas mágicas, con mundos que se desvisten exhortando a quien se atreva a explorarse, a ungir en sus vísceras lo que representa en este cosmos. Analíticamente es quien hace y deshace ideas, quien propone una charla didáctica con los espectadores (ya fanáticos) de su cine. Expresadas de manera ambivalente, con retazos de un lugar en plena construcción. La narrativa, intrincada, inconsciente, la lleva por caminos que son difíciles de llegar si se toma la vía fácil. Uno queda con la impresión visual, con todo lo que aporta su estética única. No. Kubick ha indagado, a lo largo de su carrera cinematográfica, desandando caminos trazados por las leyes naturales, otorgándole otra capacidad de significación. Otra materia para estudiar y replantearse que detrás del universo que vivimos se esconde otro: oscuro, triste, salvaje, primitivo, reverso.

Stanley Kubrick, con tal fe en si mismo, pudo ser sutilmente violento, pudo también, desmitificar el proceso de análisis filosófico para la casta intelectual; sirviéndole en bandeja a quienes gusten de pasar a encontrarse consigo mismo, a ese pueblo que permanece vulnerable entre el pensamiento roto de una atmosfera que lo engulle por la superficialidad. Replanteó los problemas de una sociedad posmoderna en plena agonía, trazando nuevos límites morales entre lo supuesto bien y lo supuesto mal. Les besó la boca a las niñas, violó a las cuarentonas, mató niños, buceó por los mares incorrectos del imperio; ¿para qué? Para decirnos: “Esto somos, esto es lo que hacemos”.

Stanley Kubrick es un luchador. Es la analogía de su primer película como realizador: “Day of the Fight”. Esa lucha interna por dejar un legado, una marca indeleble en la conciencia popular: Su reflexión sobre el hombre moderno en la pelea constante con su entorno, ya sea físico, psicológico, social o metafísico.


Obsesivo, metódico, pasional, introvertido. Stanley Kubrick nació en el Bronx, Nueva York, el 26 de junio de 1928, en el seno de una familia de clase media-alta de orígenes judíos. Su principal atracción, en tiempos movidos para la raza humana era la fotografía. Motivación y detonador de su futuro. De esta manera, a muy corta edad fue contratado por la revista Look, donde hizo reportajes fotográficos a varias estrellas del momento y le otorgó gran reputación profesional. Tiempo después, empezó a interesarse por el cine. Es así que un conocido productor se le acercó y le propuso rodar lo que sería su primer film, "Day of the Fight”. Un cortometraje de 13 minutos, en base a sus fotografías en el que retrata la vida del boxeador Walter Cartier.

Esta primera película le daría un pequeño respaldo económico para darle vida a su segundo cortometraje: "Flying Padre”. En el que cuenta las andanzas de un cura que viajaba en avioneta a través del estado de Nuevo México.

Luego de renunciar a su trabajo en Look, Kubrick abocado de lleno a la industria cinematográfica rodaría su último cortometraje en 1953: "The Seaferers”. El primer trabajo en color del director en el que abarcaría, con pequeños trazos lo que sería su pensamiento intelectual sobre la condición humana en el siglo XX. La vida de los trabajadores a bordo de los barcos de comercio.

Gracias a préstamos familiares, logró recaudar 13 mil dólares y con esto, puso en marcha su carrera como director de largometrajes. Su primera expedición fue: “Fear and Desire", la historia de un pelotón que lucha en una tierra sin nombre.


Antes de dar a conocer su nombre entre los más aclamados de la industria cinematográfica, Stanley Kubrick, siempre reacio al contacto con la prensa, concedía una entrevista en la que expresaba su gran admiración al cine de Max Ophüls y Sergei Eisenstein. El primero por su gran tratamiento de cámara, y el segundo, por su extensiva técnica de montaje.


"Day of the Fight" (1951)



"Flying Padre" (1951)

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