9. JEAN-PIERRE JEUNET





Es extraordinario ver como caen a pedazos años de trabajo coherente por un puñado de dólares. Las máscaras caen silenciosas sobre la arena, el show debe continuar. Jean-Pierre Jeunet, mejor conocido como el director de “Amelie” y “Delicatessen”, es el ejemplo más auspicioso del europeo que se hace la americana, el ya nombrado derecho de piso que corresponde y por supuesto, un sello deleble, incalificable que protege su obra con cortinas de humo. Si bien, cabe remarcar, que Jeunet para la época en que desembarcó en Hollywood todavía no había plantado el germen de lo que posteriormente será su obra más aclamada por la crítica. Ese mundo onírico, referencial, figurativo, en el que queribles personajes cuentan un cuento perfecto que enmascara un trasfondo oscuro, pintado color de rosa, la fabulosa vida de Amelie Poulin, en un estado de gracia. Previamente, la gran obra que significó “Delicatessen” para el nuevo cine francés. Que ha resurgido de sus cenizas, tomando lo mejor de Chabrol, Godard y Resnais, amplificándolo, estructurándolo y adaptándolo a formatos comunicacionalmente “aptos” para sus contemporáneos. Ese resurgimiento del cual fue parte junto a su socio Marc Caro, nos muestra una comedia cruda y negra en las entrañas de un país intelectualmente en ruinas, burdo, grotesco, de cultura gastronómica, de retroalimentación. Pero el punto más álgido es la comunión entre los directores, la coherencia narrativa, el ritmo impuesto a través de sus obras. Un sinfín sincopado de enigmas y respuestas sembradas, el excelente arte y la amalgama de una cohesión narrativa y estética. Diez puntos.

Divorcio mediante, aparece la verde cara de Abraham Lincoln, guiñando un ojo, chiflándole para pasar al fondito, los otros (“the others”), los que no pertenecen al imperio, caen tendidos, dispuestos a entregar su mano de obra.

Jean Pierre Jeunet realizó la malograda cuarta parte de Alien. ¿Para qué? Si con las dos primeras, las de Ridley Scott estaba bien. Hicieron una tercera y Ellen Ripley (Sigourney Weaver, protagonista de la saga) muere. Un viejo dogma narrativo dice: “muerto el protagonista, muerta la historia”. Pero en Hollywood siempre hay un “pero” y mágicamente Ellen Ripley resucitó.

En fin. Absurda y aburrida cuarta parte, una mancha negra en el currículum vitae de Jean-Pierre Jeunet.


Delicatessen


Alien: Resurrection

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