13. WOODY ALLEN



Es una comparación muy caprichosa, muy desleal y aleatoria. Lo cierto es que el genio de Woody Allen ha tenido que pasar (varias veces) por una desdicha inoportuna al ver peligrar su cine reflexivo, su humor filosófico y su tragedia humanizante. La competencia lo ha relegado a un plano menor, justo cuando en tiempos donde la producción berreta está en auge, justo cuando las salas de cine se llenan para ver, entre pochoclos y gritos (un factor más de la perdida de respeto al cine de autor), “Police Academy 2” (Locademia de Policías 2) o “Home Alone” (Mi Pobre Angelito). Sin remontarnos tan lejos, y si hablamos de la década de los noventa, aquí mismo, el vaciamiento intelectual que acompañó al económico, en plena fiesta menemista con Marcelo Hugo a la cabeza y las películas de la noche de Tom Hanks y Meg Ryan. Entonces, Woody Allen cometió el “pecado” de volverse competencia para la banalidad, de enfrentarse a ese monstruo que ocupaba la cabeza distraída, rellenándola con contenido pútrido. Y en dos o tres oportunidades tuvo que valerse de argumentos poco sólidos, fríos, alejados de su comedia estrepitosa e inteligente. Entre ellos creó “Mighty Aphrodite” o “Poderosa Afrodita”, una comedia de enredos (como le gusta llamar a los guionistas de televisión local), donde una mujer sexy es el eje en cuestión. Raro en Woody. Por suerte se ha podido recuperar del golpe.


Annie Hall


Mighty Aphrodite

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