Puesto 59. "The Dresden Dolls" (2003) THE DRESDEN DOLLS


Un tipo disfrazado de mimo y una mina vestida de novia rosa se podría prestar a una infinidad de burlas, de injuriosos preconceptos. Sin embargo, The Dresden Dolls es una gran banda que concentra teatralidad con una sentida música de raíces góticas. El dúo de Boston conformado por Amanda Palmer, piano y voz, entre otros, y Brian Viglione, batería, guitarra y voz, despliegan un repertorio de canciones con fuertes reminiscencias de la música de cabaret de principios de siglo XX fusionadas con un característico sonido que por catalogarlo de manera aleatoria, tiene una gran familiaridad con el punk.
Su música, teatral, displicente, extrovertida, nos trasporta a través del tiempo en un viaje épico de cantinas, cabarets y vodeviles donde la fuerte presencia de la profunda lírica Brechtiana, se conjugan para dar concepto a esta banda, dándole vida a un monstruo ecléctico e intelectual, de una poética descreída, fría, pesimista que contrasta con ese mundo alegre, superficial, voluptuoso.
En su disco homónimo, de 2003, The Dresden Dolls demuestra que no es necesario formar una superbanda, un cuarteto, quinteto, donde las bases melódicas de la guitarra sostienen a las canciones para ofrecernos un poderoso sonido, sustentado en los arreglos del piano y la presencia de los fuertes golpes de batería, creando así, una línea armónica donde la voz lleva el preponderante protagonismo.
De 1 a 10: 8 puntos.

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